Silueta

Nuevo disco

En la primavera de esta vida mía, que muta ahora,

hallo el castigo del pecado que, distraído, cometí.

Confuso, el verano afronto, pretendiendo no sufrir

más allá de lo normal en estos casos, ¡suelten soga!

Cierto es que, tarde, como siempre, comprendí la broma;

no hay peras que pedirle a un olmo, y todo tiene su fin.

Anestesiado en la dulce inocencia me costó verlo venir.

Sepa mi memoria conservar lo bueno, y yo andar a solas.

Como tipo con suerte que fui, me vino la fortuna a ver,

trayéndome consigo una salvación inesperada y sublime

en forma de persona hermosa, amiga y excelente mujer.

Pero como quiera que estúpido soy, seguiré siéndolo en firme,

y de vez en cuando atenderé tu llamada, ¡ay, Luna cruel!,

espérame en tu lecho azul hechizo; a ti iré cuando nadie mire

Silueta es un disco semiconceptual

En el que, a través de 15 temas especificamente ordenados, trata un momento concreto de la vida de cualquiera persona alrededor de los 30; el golpe que supone entender que nada es para siempre.

El instante en el que sientes que el niño se va, y el miedo que trae consigo esa pérdida (Silueta). La tremenda soledad al observar, de improviso, que estás sólo y la sensación de estar perdido (¿Dónde estoy?). La busqueda de consuelo y respuestas allí donde siempre hubo cobijo y ahora no hay nadie (Craso error, Caretas).

Después de la revelación, la desidia, (¿Por que me vuelven a llamar?). Ya sabes lo que pasa, estás jodido y recuerdas al niño, y lo fácil que era entonces (Años inciertos). Y llegan nuevas ideas, preocupaciones diferentes; todo es más grande y complejo (Escupir a las sombras)

Alguien aparece de nuevo en tu vida, quizá por casualidad, y crees remontar (Tú y yo, No soy yo el que reparte la suerte). Pero vuelves a caer, en un intento patético de alargar la frivolidad juvenil que tan pocas preguntas te hace (Gente que no me ve)

Después entiendes que tenías la salida ahí mismo, pero quizá ya sea tarde, otra vez (No quiero que no estés, Y tú que no llegas)

Finalmente, tras la reflexión, la aceptación y la lucha por aquello que te salvará, y entiendes que tienes mucho por hacer todavía (Nunca volveré a marcharme, Adios silueta)

Una vez encauzado, el oscuro pasado se disipa y sólo queda el recuerdo de lo bueno, de forma que estás preparado para, de vez en cuando, volver a los infiernos; pero esta vez, pudiendo salir cuando quieras, eso sí (Buenas noches, Luna)

Silueta se compone de 6 partes

 

 El problema

Silueta

¿Dónde estoy?

Craso error

Caretas

Padecimiento

¿Por qué me vuelven a llamar?

Los años inciertos

Escupir a las sombras

Una salida

Tu y yo

No soy yo el que reparte la suerte

Obcecación

Gente que no me ve

No quiero que no estés

Y tú que no llegas

Resurgir

Nunca volveré a marcharme

Silueta 2

Reminiscencias

Buenas noches, Luna

Las canciones del disco

 

1 – Silueta

 

Hay una silueta en la pared que no dice nada.

Estamos sólos fumando un cigarro, ya van 30 años y me mira de lado.

Se acerca al balcón; ¿qué vas a hacer?; ¡no me dejes tirado!

 

2 – ¿Dónde estoy?

 

Me levanté un buen día, no estaba en mi casa,

nadie me dijo qué pasó.

Otras habitaciones, distinta gente,

ninguna explicación.

 

¿Qué coño pasa?

                ¿Dónde estoy?

 

Frente al espejo ninguna cara reflejada

y no tenía voz.

No recordaba dónde estaba

ni quién era yo.

 

3 – Craso error

 

Es la sensación de no estar entre los tuyos.

De no querer dar un paso más sin saber porqué;

ya nada es igual y se van mis motivaciones.

 

Quizá fuese yo quien sufrió la transformación.

Extraña mutación en un ser que no conocía.

A cada paso que daba la puta ansiedad crecía.

Y es que estuve buscando la solución a mi alrededor;

craso error

 

4 – Caretas 

 

He salido a la calle a buscar un amigo.

No he encontrado a nadie, creo que sigo perdido.

 

Sólo veo caretas donde antes había almas.

No voy a escuchar más mierda, no me quedan ganas.

 

¿Por qué me pitan tantas veces los oídos?

¿Por qué estoy siempre en el punto de mira?

Quizá no fui yo el mejor de los amigos.

Tranquilo, me marcho convencido.

 

Valió la pena ser parte de ti,

aunque ahora sólo podamos reír al recordar.

Estuvo bien lo que bien estuvo,

aunque ahora toque cambiar el rumbo y volar, y volar.

No sé hacia dónde, ni cómo, ni con quién,

pero me voy a ir, para sobrevivir

 

5 – ¿Por qué me vuelven a llamar?

 

Me levanto sin ganas de hablar con la verdad.

Miro hacia el lado que no me va a ayudar.

No quiero despertar. ¿Por qué me vuelven a llamar?

 

Volví la vista atrás más de una vez y no ví

más que la nostalgia de lo que no hice jamás.

No quiero despertar. ¿Por qué me vuelven a llamar

las ganas de acabar con todo lo que sienta bien?

 

La conciencia, pecado original del soñador

y una puta noche en vela más.

No quiero despertar. ¿Por qué me vuelven a llamar?

 

¿Cuánto tiempo más he de cantar y de reír

para volver a flotar?

No quiero despertar. ¿Por qué me vuelven a llamar

las ganas de acabar con todo lo que sienta bien?

 

Si no somos nada, ¿a dónde irás?

 

Ya quiero despertar y que me vuelvan a llamar

las ganas de vivir, volver a ser quién era.

Ya quiero despertar.

 

Si no somos nada ¿a dónde irás?

 

6 –  Los años inciertos

 

Hace tiempo que te has marchado y sin embargo estás.

En cada paso que doy a ciegas, te quiero preguntar.

Si has visto mis errores, si sigo siendo aquel

que echaba la tarde haciendo el gamberro en el Corte Inglés.

 

Iban pasando los años, unos se fueron, otros llegaron.

Los años inciertos con pocos recuerdos que no fueran en los bares.

No me dijiste que estaba creciendo y tú te quedabas atrás.

Ahora estoy solo frente a un mundo extraño donde nadie ríe por nada.

 

Qué quieres que te diga si no me acostumbro a ser mayor.

Era más divertido cuando solo había que marcar gol.

No saber si te estaba mirando esa chica de coletas doradas.

Ni saber cuánto tiempo ha de durar un beso y a qué sabe la decepción.

 

7 – Escupir a las sombras

 

Llevo tantos años buscando las frases,

tiempos verbales y recursos poéticos.

Para no decir nada, para decirlo todo,

para no saber si a alguien le sirve mi voz.

 

Quisiera que tú levantaras la voz

y me enseñaras el camino mejor.

Escupir a las sombras de obsoletas patrañas

que envenenan mi alma y a las gentes de bien.

 

No me importa el planeta, ni el continente,

tu país con fronteras, tu ciudad, tu escalera.

Hay que olvidar las banderas, de dónde vengas,

empezar desde cero siempre que se pueda.

 

No seguiré a los bandidos que nos roban los sueños,

por dinero nadie será mi dueño.

No iré a la casa de un Dios, sea el que sea,

por el que se haya matado o todavía se muera.

 

Y en esas estoy, y de pronto llegas tú.

 

8 – Tú y yo

 

Ayer te vi y no supe qué decir.

Tendí mi mano y quisiste apretarla.

Y sé de ti lo mismo que tú de mí.

Y así, en paz, iremos a jugar.

 

Tú y yo, solo dos. Tú y yo.

 

No sé muy bien por qué me elegiste a mí

Pero da igual, así me va bien.

 

Quisiera estar seguro, no sentirme tan desnudo.

Entender mi mundo y ofrecerte recorrerlo juntos.

 

Tú y yo.

 

Pasé de ser el tonto que todo lo sabía,

a temer, otra vez, no poder compartir mi vida.

 

No quiero volver a sufrir y hacerte lo mismo.

 

Quisiera estar seguro, no sentirme tan desnudo.

Entender mi mundo y ofrecerte recorrerlo juntos.

 

Tú y yo. Solo dos.

 

9 – No soy yo el que reparte la suerte

 

No me acostumbro a soñar si no me duermo primero.

Nunca consigo beber si no me viene la sed.

Siempre alguien llora a mi lado por culpa del miedo.

 

No sé leer entre líneas lo que me dicta la vida.

A veces quiero creer que no me faltará Fe.

Y tengo ese otro “yo” raro, que en el fondo me envidia.

 

No soy yo el que reparte la suerte

No soy yo el que reparte la suerte. No soy yo.

 

Pero ahí estás y no es broma.

Has vuelto y no es broma.

 

¿Acaso hice algo bien

en una vida anterior?

Llegas de nuevo en el momento mejor.

 

Y soy tan estúpido,

persiguiendo quimeras,

me sigue gustando buscarme problemas.

 

10 – Gente que no me ve

 

Hay días que estoy tan cansado que no

quiero salir de esta casa

por miedo a morir entre gente que no me ve.

Hace ya tiempo que di por sentado

que no hay amistad que perdure,

más allá del cariño no suele haber nada;

cualquiera te vende a las 3 de la mañana.

 

He dejado mis vicios del todo otra vez

y hay quien no cree en mi palabra,

lo peor es que ese soy yo mismo.

Hasta cuando voy a perderme en el barro,

hasta cuando voy a pedirte perdón;

¿cuánto un hombre tiene que equivocarse?

Por favor no me juzgues a las seis de la mañana.

Por favor no me juzgues a las seis de la mañana.

 

Y he vuelto a caer y no me acuerdo de nada.

Tengo miedo de que vengan a por mí.

¿Y tú dónde estás?, necesito abrazarte.

He vuelto caer, y no recuerdo porqué.

 

11 – No quiero que no estés

 

Siempre ando pidiéndote tiempo sabiendo que hay poco que dar.

Ya lo ves, yo no soy marinero y tú no me vas a esperar.

No me siento persona si bebo y quiero beber sin parar.

No me veo como alguien sincero y creo que aún puedo empeorar.

 

Sé que piensas dejarme en enero como un buen propósito más.

No me importa, si quieres te creo, asumo y te dejo ya en paz.

Cuando miento me duele algo dentro; luego lo vuelvo a superar.

Después de un trago y algo de celos, todo se vuelve banal.

 

Y hoy he vuelto a ver el sol detrás de otro amanecer.

Y no, no quiero irme a dormir, no quiero que no estés.

 

¿Quién me va a volver a impedir nacer de nuevo?

¿Y quién me intentará mentir para que no levante mi vuelo?

 

Hay quien dice que no vas a volver porque no soy feliz.

Y hay quien dice que no soy feliz porque no vas a volver.

 

Y hoy he vuelto a ver sol detrás de otro amanecer.

Y no, no quiero irme a dormir, no quiero que no estés.

 

12 – Y tú que no llegas

 

Otra vez en el bar sin ganas de más

que mirar a la puerta y verte llegar.

Cuánto tiempo de más para malgastar,

bajando al suburbio de mi malestar.

Y tú que no llegas.

 

Pido por mi salud para que aguante un poco

y al fin seas tú eso que ven mis ojos.

No distingo la luz porque estoy en un pozo;

no sé cuándo caí, cuándo saldré tampoco.

Y tú que no llegas, y tú que no llegas.

 

Hago que escucho el consejo del que tengo a mi vera,

mientras miro el móvil por si llamara ella.

No me tengo de pie. ¿Por qué todo da vueltas?

¿Y por qué tengo aun fuerzas para ahondar en mis penas?

Y tú que no llegas.

 

Apenas me queda voz para cantarle al sol,

que mi mundo se muere mi niña no llegó.

Estoy tirado en la calle, el bar ya cerró;

una mañana más, frente al templo de Debod.

Y tú que no llegarás, y tú que no llegarás, jamás.

 

Sabré de ti, no me importa lo lejos que te hayas ido.

Sabré de ti, necesito pedirte que cuentes conmigo.

Sabré de ti, no me importa lo lejos que te hayas ido.

Sabré de ti, pero ahora por favor ven a por mí.

 

13 – Nunca volveré a marcharme

 

Estábamos tú y yo,

y estaban también

tus enormes ojos parlantes.

 

Recuerdo que hacía calor,

no paramos de beber,

nos conocíamos bien de antes.

 

Y sin embargo, y sin embargo

 

estábamos tú y yo

y parecía la primera vez.

Nunca volveré a marcharme.

 

Por fin entendí dónde tenía que estar: contigo

Donde quiera que estés tú, yo estaré.

Y es que al fin sucumbí al simple bienestar; reunidos,

el lado raro esta vez se fue.

 

14 – Aquella silueta ( 2 )

 

Se fue, dejó su huella, aquella silueta que no decía nada.

Ahora estoy sólo, me he despertado, soy dueño de todo y quedan muchos años.

Me acerco al balcón, veo amanecer, ¡lo voy a dar todo!

 

15 – Buenas noches Luna

 

Hoy fui a pasear, cogí al perro y tiré calle abajo.

 

Al doblar la esquina me deslumbró su luz,

que de pronto me transportó a un pasado reciente.

Mirando hacia arriba, hacia al oscuro azul,

su cara de plata apareció, ¡cuánto tiempo sin verte!

 

Buenas noches Luna, ya estoy aquí,

me dijeron que andabas preguntando por mí.

Cuánto tiempo sin vernos, tú estás igual.

Yo voy tirando, no me va mal,

 

Pero es que he conocido al sol y me trata mejor.

Es mejor partido y no deja resaca,

Por eso te dejé tendida en la cama.

 

Tantas noches a solas,

¡cuántas veces con gente!,

calles y bares, siempre inconscientes.

Pero no estés triste guapa,

siempre te querré,

y a veces podré ir a verte como hace el infiel.

 

Pero es que he conocido al sol y me trata mejor.

Es mejor partido y no deja resaca,

por eso te dejé tendida en la cama.

 

Buenas noches luna, aquí me tienes,

echando de menos y contando las horas

para verte de nuevo.

 

Pero es que he conocido al sol y me trata mejor.

Es mejor partido y no deja resaca,

por eso te dejé tendida en la cama

por eso te dejé tendida en la cama

 

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